Mechas drenantes

Es común enfrentar el problema de importantes asentamientos en estructuras o terraplenes de obras viales o industriales que se fundan sobre suelos cohesivos blandos y muy blandos (arcillas y limos saturados).

En dichos casos, el proceso de asentamiento puede durar años, lo cuál naturalmente complica o impide la terminación completa de las obras asociadas en plazos razonables.

Antiguamente se utilizaban como soluciones a esta problemática geotécnica básicamente dos alternativas: el cambio de suelos o los drenes (o pilotes) de arena. Mientras la primera solución está limitada por la magnitud del volumen a cambiar, la segunda constituye un método costoso y lento en grandes áreas. Para resolver todas estas desventajas, ya en la década de 1930 se desarrolló en Suecia el concepto de las mechas drenantes, con velocidades de instalación mucho más altas, lo cuál redunda en ahorros de costos y plazos incomparables con las alternativas ya existentes.

Las mechas drenantes son geocompuestos que se instalan en forma vertical por hinca en terrenos cohesivos blandos y que tienen la propiedad de filtrar las partículas de suelo, drenando el agua y consiguiendo de esta manera la aceleración de la consolidación (asentamientos) del terreno.


En la práctica las mechas drenantes se les utiliza en situaciones de consolidación en la que el suelo a tratar es moderada a altamente compresible con un coeficiente de permeabilidad bajo y totalmente saturado en su estado natural. Se utiliza en limos, arcillas, limos y arcillas orgánicas, turba y fangos.

La utilización de mechas drenantes acelera el proceso de consolidación, pasando de plazos en años, al de unos pocos meses, según la disposición y separación de drenes que se emplee.


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